Es el sueño de muchas personas hacer de su vida un tiempo de ayuda y protección desinteresada a los demás, un espacio de renunciación consciente a muchas de las atracciones materiales de este planeta con el fin de brillar «por dentro», sin que nadie necesariamente se de cuenta.

Existen descripciones muy inspiradoras de dicho tipo de personas, pero ninguna sigue cautivando mi mente y mi corazón más que la de W. Somerset Maugham en su libro «The Razor’s Edge», clásico para muchas personas que han emprendido su búsqueda espiritual. Las siguientes líneas son posiblemente sus más famosas y trateré de traducirlas lo más fielmente posible, si bien, estoy de acuerdo que la prosa y la intención del autor son elusivas fuera del lenguaje original:

«El hombre del que escribo no es famoso. Puede ser que nunca llegue a serlo. Puede ser que cuando su vida al fin llegue a terminar no dejará más rastro de su paso por la tierra que una piedra tirada a un río deja sobre la superficie del agua. … Pero puede ser que la forma de vida que él ha escogido para sí mismo y la peculiar fuerza y dulzura de su carácter puedan tener una influencia cada vez mayor sobre sus semejantes de tal forma que, mucho tiempo después de su muerte quizás, se podrían dar cuenta que vivió en esta era una criatura muy destacada.»

Esto me lleva a un frase que también me consternó por mucho tiempo, que dice más o menos así: «que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha». La mejor forma de hacer o dar algo por los demás, es cuando ni siquiera se enteraron quién lo hizo. Muchas personas evidencian su ayuda en lo que pareciera ser más vanidad que caridad. Eres libre para dejar tu huella, qué importa si no la dejas firmada?


Publicado originalmente por Ricardo J en el blog «Libre Al Fin» el 2 de Julio del 2005.